Los muebles se secan de balcón a balcón
el alféizar se arruga un poco
ventanas sonrojadas.
la cañería desahoga un pelo, dos peros, tres pesos…
no.
mejor la cabeza primero porque no pasa.
por no liberar no escapa
corta la espiral.
El lago flota sobre una almohada de madera
piel de aire
inapunada.
todo está quieto.
Sopla un huracán cada vez más ojo.
Dislates en el diángulo
a Horace, por el bautismo
    Tierra de gatos. La batalla se mezcla, el aire se empasta de gritos. Las palomas matrimoniales no tienen ni media plaza. Las gratificaciones son en conejos (incluyen mago).
    Los concursantes cinchan la soga desde ambos lados de la calle. Todos ganan, la soga está cortada. Así como medio pozo sigue siendo un pozo, pasa igual con medio trofeo y su festejo.
    El futurólogo de sonrisas saca fotos a las caras peatonas. Un mes más tarde las trae reveladas. Cada uno se lleva la suya en un sobre lacrado. La sonrisa está garantizada (en las imágenes), lo demás queda velado.
    El festejo se reanuda haciendo fondos con licor de ojo propio. El efecto es un exceso de sobriedad. Las siluetas de todas las mujeres se trenzan en un gran cuerpo, adúltera de todos, confusora de espadas por remos de acero. Los barrigadores avizorados, para no marearse, golpean al mar con los remos hasta dejarlo incosciente, y como todo líquido en ese estado indoméstico, dirige sus corrientes hacia el mismo punto: un triángulo de dos lados por donde los naufragantes se pierden, buscando el otro lado.
Marumba
    Marumba propiamente dicha no es. Si existe marumba no existe lo demás. Si el resto está, marumba es la que se fué. Para sentirla hay que salir afuera hasta sudar aire. No conviene espiar bajo el techo.
    Marumba habita la mañana en el momento justo antes que suene el despertador. En la caída antes del golpe. Sin pensar en lo que viene, carpe diem porque no queda otra. Marumba habita la mañana. Se encuentra en el revoleo del cisne para que cante otra vez, aunque caiga ahí nomás y ruede más de lo que vuela.
    Marumba es el temblor en los dedos cuando se operan manos de pianistas, cirujanos, martilleros, verdugos. Está en la cabeza del cerrajero que cierra con llave su cuarto de herramientas. Brilla en el vidrio que se rompe en una bolsa de basura llena de comida. Mastica el bocadito que contrabandea la espina de pescado. Canta en la garganta del diablo, que no es más que una copa rota, un brindis con veneno, un manotazo de salvado.
    Marumba es una tautología al revéz. Es sólo contorno, difuso, tan borroneado que es contenido suelto, nómade. También es… interrumpción. Corta. Seca. Marumba es la aleta del pájaro, el cuerno de marfil del colibrí. Es un viento cálido y a favor, que por tan leve se apoya y se amochila en la nuca.
    Marumbra se cartea en el tarot. Es el ángel pedófilo del cura asexuado. La contrablasfemia que construye el muro y lo derriba a lamentazos. Al tercer pestaneo, se erige entre los escombros y amarra de pies y manos todo su equipaje. Marumba cambia tierra por espada y cielo por pared. Y escapa.
    Marumba habita la mañana en el momento justo antes que suene el despertador. En la caída antes del golpe. Sin pensar en lo que viene, carpe diem porque no queda otra. Marumba habita la mañana. Se encuentra en el revoleo del cisne para que cante otra vez, aunque caiga ahí nomás y ruede más de lo que vuela.
    Marumba es el temblor en los dedos cuando se operan manos de pianistas, cirujanos, martilleros, verdugos. Está en la cabeza del cerrajero que cierra con llave su cuarto de herramientas. Brilla en el vidrio que se rompe en una bolsa de basura llena de comida. Mastica el bocadito que contrabandea la espina de pescado. Canta en la garganta del diablo, que no es más que una copa rota, un brindis con veneno, un manotazo de salvado.
    Marumba es una tautología al revéz. Es sólo contorno, difuso, tan borroneado que es contenido suelto, nómade. También es… interrumpción. Corta. Seca. Marumba es la aleta del pájaro, el cuerno de marfil del colibrí. Es un viento cálido y a favor, que por tan leve se apoya y se amochila en la nuca.
    Marumbra se cartea en el tarot. Es el ángel pedófilo del cura asexuado. La contrablasfemia que construye el muro y lo derriba a lamentazos. Al tercer pestaneo, se erige entre los escombros y amarra de pies y manos todo su equipaje. Marumba cambia tierra por espada y cielo por pared. Y escapa.
Vista amueblada
   Una cama que se hace sofá para sentarse en el piso; y una cuna que sirve de ropero, por donde salen niños pintados llorando solvente. Ya limpios de pureza, andan por los semáforos y por unas monedas colorean parabrisas con paisajes majestuosos. Los conductores, sin darse cuenta, se van manejando por los dibujos.
Para dar con un enano
    Ante todo deberá creer en ellos y ellos en usted. ¿Porque sabe que? Como nosotros, ellos también piensan que no existimos. Entonces, cuando una persona cree en un enano, emite una señal que busca una semejante en el mundo de los diminutos. Se da la conjunción cuando hay creencias correspondidas en cada lado. Ahí se produce la transfiguración, de enano por hombre (acá), y de hombre por enano (allá). Se reemplazan por tiempo indefinido.
    Para proveerse de ellos deberá primero hacerse de hombres supersticiosos. Concurra a la salida de cualquier templo religioso o, porqué no, donde alguien mantenga una sonrisa por una extensión de tiempo llamativa. Evite las personas serias. Luego, una vez embaucada la persona elegida, llévela con usted hasta donde haya construido el portal cósmico. Repita el proceso las veces que crea necesario hasta tener su propio sequito de enanos desnudos. Digo desnudos porque así es como viven en su dimensión. Por último, me olvidaba, procure no creer usted mismo en los pequeños. No haga como yo que escribo para gigantes excluido en este mundito. Fui víctima de uno que tenía el mismo oficio que yo: contrabandeaba hombres vestidos.
    Ahora predico la palabra del Mesías en el único templo construido por hombres en este mundo, esperando con anhelo incierto la venida de nuestro salvador que nos devuelva a donde pertenecemos.
    Para proveerse de ellos deberá primero hacerse de hombres supersticiosos. Concurra a la salida de cualquier templo religioso o, porqué no, donde alguien mantenga una sonrisa por una extensión de tiempo llamativa. Evite las personas serias. Luego, una vez embaucada la persona elegida, llévela con usted hasta donde haya construido el portal cósmico. Repita el proceso las veces que crea necesario hasta tener su propio sequito de enanos desnudos. Digo desnudos porque así es como viven en su dimensión. Por último, me olvidaba, procure no creer usted mismo en los pequeños. No haga como yo que escribo para gigantes excluido en este mundito. Fui víctima de uno que tenía el mismo oficio que yo: contrabandeaba hombres vestidos.
    Ahora predico la palabra del Mesías en el único templo construido por hombres en este mundo, esperando con anhelo incierto la venida de nuestro salvador que nos devuelva a donde pertenecemos.
Dixionario
Ajeno: Todo menos uno mismo. En matemática es representado por la fórmula infinito menos 1, que da una indeterminación, es decir, todo.// Término confuso cuando aún sigue confuso el término moral, cosa que sucede siempre debido a la ubicación alfabética de ambas palabras.
Araña. Acción de arrastrar las cinco patas de una mano sin afeitar.// Insecto deforme y calvo con tres dedos demás y seis uñas de menos.
Cigarrillo: Objeto que nos saca los últimos cinco minutos de nuestra vida y aplaca esos cinco minutos en donde, sin calma, podemos sacarnos la vida.
Ciudad: Lugar en donde se necesitan demasiadas cosas para estar cómodo y ninguna para estar incómodo.
Dentista: Cuerpo ajeno en donde se aloja el último hueso de nuestro cuerpo.
Desierto: Lugar en donde uno se pierde hasta que sale de él para perderse fuera. Para orientarse, uno se ubica en el límite, con un pie a cada lado y la cabeza en ningún lado.
Duda: Dos o más certezas al mismo tiempo. Produce una sensación equivalente a cuando se intenta saltar la soga con un brazo amputado, teniendo que soltarla por no poder tomarla de ambas puntas, quedando la duda en el piso. Una vez soltadas todas las sogas se alcanza la sabiduría, que consiste en tomar cualquier soga de una punta y golpear y quebrar las manos de los demás saltarines sin dudas.
Entregar: Acto bilateral/trilateral. Dar algo a alguien esperando otra cosa del mismo valor a cambio. En el segundo caso, se da algo a alguien y se espera, de un tercero en duda, cualquier cosa de cualquier valor a cambio, a retirar una vez muerto, cuando nuestras manos no nos respondan y no puedan recibir.
Examen: Prueba en donde muchas veces se pide no explayarse y responder estrictamente lo que se pregunta sin incluir lo que se pregunta. Ejemplo incorrecto:
—¿Que es un ave?
—Un ave.
Se ve claramente como el alumno responde estrictamente lo que se pregunta pero incluye lo que se pregunta. Nótese que el alumno siempre pierde, ya que cualquier intento por no incluir la pregunta hará que el alumno no responda estrictamente la pregunta.
Febrero: Mes del año en donde el sol y la luna hacen el amor dos o tres días seguidos, dependiendo el año.
Internet: Dimensión en la que Japón queda a la vuelta de la esquina y la esquina a la vuelta de Japón.
Llorar: Último recurso inútil para aliviar un dolor.// Acto por el que se acusa a los niños de hacerlo por poca cosa, en vez de hacerlo, como los adultos, muchas veces por nada.
Muchacho: Masculino de muchacha, muchachas, y a veces, muchachos.// Cho: cuando es prefijado por “mucha”, implica demasiado cho para una cha, lo que junta a los cho con los cho y las cha con las cha.
Palabra: Onomatopeya compartida por una comunidad.// Término indefinible según las leyes de la definición, en donde lo definido no debe entrar en la definición. No sirve usar una onomatopeya no compartida, ya que si bien no es palabra y se la puede usar en la definición, no es palabra y no comunica.
Ruido: Descarte del silencio.// Sonido demasiado fuerte para un murciélago y demasiado débil para un murciélago muerto.
Segundo: Aquél que termina al mismo tiempo que el amigo del organizador de la competencia.// Porción insuficiente de tiempo debido a su velocidad actual.
Araña. Acción de arrastrar las cinco patas de una mano sin afeitar.// Insecto deforme y calvo con tres dedos demás y seis uñas de menos.
Cigarrillo: Objeto que nos saca los últimos cinco minutos de nuestra vida y aplaca esos cinco minutos en donde, sin calma, podemos sacarnos la vida.
Ciudad: Lugar en donde se necesitan demasiadas cosas para estar cómodo y ninguna para estar incómodo.
Dentista: Cuerpo ajeno en donde se aloja el último hueso de nuestro cuerpo.
Desierto: Lugar en donde uno se pierde hasta que sale de él para perderse fuera. Para orientarse, uno se ubica en el límite, con un pie a cada lado y la cabeza en ningún lado.
Duda: Dos o más certezas al mismo tiempo. Produce una sensación equivalente a cuando se intenta saltar la soga con un brazo amputado, teniendo que soltarla por no poder tomarla de ambas puntas, quedando la duda en el piso. Una vez soltadas todas las sogas se alcanza la sabiduría, que consiste en tomar cualquier soga de una punta y golpear y quebrar las manos de los demás saltarines sin dudas.
Entregar: Acto bilateral/trilateral. Dar algo a alguien esperando otra cosa del mismo valor a cambio. En el segundo caso, se da algo a alguien y se espera, de un tercero en duda, cualquier cosa de cualquier valor a cambio, a retirar una vez muerto, cuando nuestras manos no nos respondan y no puedan recibir.
Examen: Prueba en donde muchas veces se pide no explayarse y responder estrictamente lo que se pregunta sin incluir lo que se pregunta. Ejemplo incorrecto:
—¿Que es un ave?
—Un ave.
Se ve claramente como el alumno responde estrictamente lo que se pregunta pero incluye lo que se pregunta. Nótese que el alumno siempre pierde, ya que cualquier intento por no incluir la pregunta hará que el alumno no responda estrictamente la pregunta.
Febrero: Mes del año en donde el sol y la luna hacen el amor dos o tres días seguidos, dependiendo el año.
Internet: Dimensión en la que Japón queda a la vuelta de la esquina y la esquina a la vuelta de Japón.
Llorar: Último recurso inútil para aliviar un dolor.// Acto por el que se acusa a los niños de hacerlo por poca cosa, en vez de hacerlo, como los adultos, muchas veces por nada.
Muchacho: Masculino de muchacha, muchachas, y a veces, muchachos.// Cho: cuando es prefijado por “mucha”, implica demasiado cho para una cha, lo que junta a los cho con los cho y las cha con las cha.
Palabra: Onomatopeya compartida por una comunidad.// Término indefinible según las leyes de la definición, en donde lo definido no debe entrar en la definición. No sirve usar una onomatopeya no compartida, ya que si bien no es palabra y se la puede usar en la definición, no es palabra y no comunica.
Ruido: Descarte del silencio.// Sonido demasiado fuerte para un murciélago y demasiado débil para un murciélago muerto.
Segundo: Aquél que termina al mismo tiempo que el amigo del organizador de la competencia.// Porción insuficiente de tiempo debido a su velocidad actual.
Como estamos donde
   Estamos
      de vacaciones en playas de una gaviota y volvemos a la ciudad el peor domingo del año cuando sube la marea de redes y
bajamos a la calle
bajamos al subte
y subimos a la vereda con los ojos martillados por decreto a la vuelta de la esquina
donde pasea Hansel marcando con sus tripas el camino de vuelta a la cueva de los buitres cebados.
   Acá estamos
      con las sonrisas dibujadas a los tajos para eyectar de nuestras bocas desflecadas el vomito crónico y con eso lavar a presión los sesos amontonados en los callejones del paco
y corregir el curso que desemboca en salitas de cinco
antes de que la maestra pase
               lista
               negra
               de
               sueños
               para irse de excursión a la tarde de hamacas rotas.
   Estamos acá
sí
      estaqueados en la vidrieras de donde salen grandes caderotas envueltas en tapados de piel de indio
para la risa de los enjambres jaurías manadas cardúmenes tropillas bandadas
cascoteadas y apartadas para el cachetazo doméstico
alineadas al cuadrado y filtradas de toda vena el plomo humano
      comprando relojes a prueba de baños inundados con sangre blanca
donde recitábamos palabras talladas en pedazos de mandíbula y con los restos hacíamos castillitos adentro de cyber-paquetes para armar en soledad y desarmar en familia
para navegar hasta las 8 de la séptima mañana por los cañones ojerosos capeando el chaparrón de plástico con el alma desfondada
y criando escamas en los ojos para ver bajo la laguna seca
   sí
acá seguimos.
      de vacaciones en playas de una gaviota y volvemos a la ciudad el peor domingo del año cuando sube la marea de redes y
bajamos a la calle
bajamos al subte
y subimos a la vereda con los ojos martillados por decreto a la vuelta de la esquina
donde pasea Hansel marcando con sus tripas el camino de vuelta a la cueva de los buitres cebados.
   Acá estamos
      con las sonrisas dibujadas a los tajos para eyectar de nuestras bocas desflecadas el vomito crónico y con eso lavar a presión los sesos amontonados en los callejones del paco
y corregir el curso que desemboca en salitas de cinco
antes de que la maestra pase
               lista
               negra
               de
               sueños
               para irse de excursión a la tarde de hamacas rotas.
   Estamos acá
sí
      estaqueados en la vidrieras de donde salen grandes caderotas envueltas en tapados de piel de indio
para la risa de los enjambres jaurías manadas cardúmenes tropillas bandadas
cascoteadas y apartadas para el cachetazo doméstico
alineadas al cuadrado y filtradas de toda vena el plomo humano
      comprando relojes a prueba de baños inundados con sangre blanca
donde recitábamos palabras talladas en pedazos de mandíbula y con los restos hacíamos castillitos adentro de cyber-paquetes para armar en soledad y desarmar en familia
para navegar hasta las 8 de la séptima mañana por los cañones ojerosos capeando el chaparrón de plástico con el alma desfondada
y criando escamas en los ojos para ver bajo la laguna seca
   sí
acá seguimos.
Soles en V
Hay un cuadro sobre la cama que no se ve porque está más atrás, colgado en la pared. Partículas de polvo flotan sólo donde pasan los dos rayos de sol que entran desde las dos ventanas laterales. Uno de cada lado, se funden en V sobre la cama como amantes haciendo de sí mismos una luz en la mitad del cuarto que coincide con la mitad de la cama, bajo una araña apagada llena de cristales colgantes que encuadraría el acto si se pudiese ver desde arriba sin techo. Para eso descuelgan la araña, la tiran en la cama y ya no se encuadra nada. Los cristales reflejan la V hacia los rincones encandilados que ciegan el cuarto como lo harían muchos soles chiquitos sobre una cama queriendo sacar sus rayos por las dos ventanas enfrentadas cada una con su mesita para sentarse y leer mirando afuera, de espaldas al que le da la espalda a los soles, ahora pintados devuelta en un cuadro sobre la cama, que cuelga más atrás, en la pared.
Costumbres viales
Las ruedas cúbicas de cristal aceleran hacia abajo a favor del viento. En sus volantes hay una bocina que al pulsarla interrumpe su sonido, siempre activo. Las demás se apartan rápido ante la emergencia comunicada por el aviso mudo.
Deberán esconder un pañuelo negro cuando haya tanta urgencia, que ya sea tarde. En caso de niebla deberán descender de los coches en movimiento y posar en forma de baliza humana, así se logra un novedoso atropello que justifique la primera, segunda, tercera y enésima plana del periódico (edición nocturna). Luego, ante la imposibilidad de dar con los restos digeridos por las cámaras, se agrega otra capa de asfalto en la calle por donde se van los vendedores ambulantes, sin más lapidas para vender.
Deberán esconder un pañuelo negro cuando haya tanta urgencia, que ya sea tarde. En caso de niebla deberán descender de los coches en movimiento y posar en forma de baliza humana, así se logra un novedoso atropello que justifique la primera, segunda, tercera y enésima plana del periódico (edición nocturna). Luego, ante la imposibilidad de dar con los restos digeridos por las cámaras, se agrega otra capa de asfalto en la calle por donde se van los vendedores ambulantes, sin más lapidas para vender.
Hoy sin ayer
Un día especial
como cualquier otro
que termina
muere
y nadie lo llora.
Un día no alcanza para velar un día.
como cualquier otro
que termina
muere
y nadie lo llora.
Un día no alcanza para velar un día.
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